viernes, 7 de diciembre de 2007

En Valdelugueros se inaugura un puente de la antigua calzada romana

El alcalde de Valdelugueros, Emilio Orejas, acompañado por el presidente del Grupo Acción Local Montaña de Riaño, Tomás de la Sierra, y el gerente de esta asociación, Francisco José Escanciano, inauguraron el pasado lunes la restauración del puente Llano-Nevero, situado a unos dos kilómetros de Lugueros y que también es conocido como la 'Puente Nueva'.

Este puente es de origen romano, tal y como lo denota la calzada romana que lo cruza, en su mayor parte medieval. Es el mayor del municipio de Valdelugueros, tanto por su longitud, unos 80 metros, como por su historia y ha sido testigo del paso de las tropas romanas en su camino hacia el norte de la Península Ibérica.

La arquitectura es de piedra, con tres bóvedas de cañón de sillería y con luces de un metro, 12,10 metros y 6,80 respectivamente. La restauración ha corrido a cargo del Ayuntamiento y en él han trabajado canteros de la zona expertos en el trabajo de la piedra. El coste ha superado los 125.000 euros y en su financiación han participado el Grupo Acción Local Montaña de Riaño y el Ayuntamiento.

Según manifestaciones del alcalde, Emilio Orejas, «el esfuerzo del Consistorio ha sido enorme, no sólo por este puente si no en otros siete más, de origen todos ellos romano-medieval, que ya han sido restaurados con una inversión total de 280.000 euros».

Hoy, desde estos puentes, atalayas privilegiadas, el viajero puede contemplar la belleza del territorio del Alto Curueño, los parajes bravíos del río, así como laberintos de tierras calizas y abundantes vegas y pueblos de cuentos. La silueta de la calzada romana de Vegarada, testigo perenne de la historia del paso de peregrinos por la vía romana y hoy ruta turística, que ofrece al caminante una acogedora belleza de luz, piedra y agua.

El presidente del Grupo de Acción Local, Tomás de la Sierra, se ha comprometido con nuevos fondos para el proyecto de la recuperación de toda la calzada romana ligada al río Curueño y que une los puentes restaurados, proyecto en el que ya está trabajando el Ayuntamiento y cuyas obras se piensan acometer en el próximo año 2008, con un presupuesto de 200.000 euros.

La Crónica de León

Las obras de la variante de pajares matan miles de peces en los rios de Gordón

El Ayuntamiento de Pola de Gordón y la Junta Vecinal de Buiza revelan que los trabajos han arrasado el arroyo de Folledo y han provocado un 'desastre ecológico'. Aseguran que las aguas contaminadas también han llegado a filtrarse hasta el sistema de alcantarillado del pueblo. Las obras de la variante ferroviaria de Pajares que se están ejecutando en el Lote 2 en Buiza de Gordón han provocado la muerte de todos los peces del arroyo de Folledo, cuyo caudal es el principal afluente del río Benesga en la comarca.

El origen del problema reside en el agua que procede la construcción del túnel que lleva principalmente cemento y que al llegar al arroyo se ha ido depositando a lo largo del cauce. La acumulación de estas partículas sólidas en suspensión tanto en las orillas como el lecho ha impedido el desarrollo de la vida vegetal y, con ello, la posibilidad de que las especies animales puedan reproducirse. No quedan oquedades donde se puedan depositar los huevos y la reproducción de las especies es, por lo tanto, imposible.

Esta situación, que ha sido denunciada por el Ayuntamiento y la Junta Vecinal de Buiza, ha sido calificada por ambas administraciones locales como «desastre ecológico». El problema que se viene produciendo desde hace dos años, según se insiste desde la pedanía, ha sido más intenso desde este último año. En el lecho y las orillas del arroyo no existen microfitos, la parte más importante de la alimentación de los peces.

Las obras de construcción de los túneles del Tren de Alta Velocidad tienen en el pueblo de Buiza un sistema de balsas de decantación que, como se ha comprobado, es totalmente insuficiente para impedir los vertidos al río. Pero el problema se agrava, según denuncia el pedáneo local, Rafael Barroso, en el «interior del pueblo. El agua que procede de los túneles entra por el alcantarillado del pueblo lo que bloquea nuestras tuberías por la cantidad de sólidos en suspensión que lleva. Por lo menos, este suceso ha ocurrido en tres ocasiones».

El arroyo que ha sido analizado por el Seprona y la Junta de Castilla y León a través del servicio de Medio Ambiente «no se sabe qué resultados han dado sus exámenes. Por lo tanto, podemos añadir que importamos muy poco», aseguró el pedáneo, Rafael Barroso.

Dentro del marco del Derecho Ambiental de la Unión Europea, se regula la Evaluación de Impacto Ambiental en este tipo de proyectos. Por ello, en el ámbito nacional, se aprobó una Ley el 8 de mayo de 2001, donde se recoge que el programa de Vigilancia Ambiental, como la que se debe establecer en este tipo de obras, debe garantizar el cumplimiento de las indicaciones y las medidas protectoras establecidas en el estudio de Impacto Ambiental. Pero da la casualidad que las citadas medidas correctoras que eviten desastres ecológicos, están mucho más delimitadas en la vertiente asturiana que en la leonesa, como muestra la declaración de Impacto Ambiental del AVE.

Los vecinos de la localidad como Celestino Villa o Rogelio Lombas, recuerdan que este arroyo siempre fue truchero. La principal especie era la conocida como arco iris. Pero desde que las obras de la variante de Pajares llegaron a este tranquilo pueblo, «ya nada es lo mismo. Ya no hay truchas. Las aguas bajan sucias y es evidente apreciar cemento en el cauce», aseguró Celestino Villa.

Desde Buiza de Gordón se pide atención y cuidado al medio ambiente. También se exige que se limpie este arroyo para que recobre la normalidad. Caben como es lógico, hacer muchas preguntas sobre el Plan de Vigilancia Ambiental que debe regir en estas obras, que respuesta se ha dado a temas como los vertidos que años anteriores se produjeron al Bernesga o la falta de agua en muchos pueblos de la comarca como es en Rodiezmo, Beberino o la localidad de Casares de Arbás, más recientemente.

La Crónica de León

jueves, 6 de diciembre de 2007

El turismo rural en León casi al 100 por %

El turismo rural, al 85% pese a la falta de nieve. Una buena parte de la provincia se encuentra disfrutando en estos momentos del primer día del puente de la Constitución-Inmaculada, que se prolongará hasta el próximo domingo y en el que se espera un importante movimiento de gente. Durante estos cuatro días, son muchos los que se animan a tomarse unas pequeñas vacaciones y viajar, por lo que aumentan en gran medida los desplazamientos por carretera y crece también la ocupación hotelera. León es una de las provincias de la Comunidad que recibe un mayor número de visitas en estas fechas y aunque tradicionalmente, la mayor parte del turismo que acudía a León en el puente lo hacía para practicar el esquí, el hecho de que las estaciones se encuentren actualmente cerradas por falta de nieve, no ha provocado sin embargo, que el turismo haya decaído en esta ocasión.

De este modo, las cifras que se barajan actualmente indican que el turismo rural en la provincia alcanzará durante estos cuatro días de fiesta el 85% de ocupación. Una cifra que pese a ser bastante elevada, se sitúa sin embargo por debajo de las que se registrarán en el resto de las provincias de la Comunidad, donde la ocupación rondará cifras próximas al 95%, como es el caso de Valladolid, Segovia o Ávila.

Encontrar un sitio donde dormir durante estos días en la capital leonesa será también tarea complicada. En una buena parte de los hoteles hace ya varias semanas que no quedan plazas libres. La mayor ocupación durante el puente se registrará el viernes y el sábado, en los que la mayor parte alcanzarán el 100% de su capacidad. El jueves y el domingo, la ocupación será sensiblemente inferior por tratarse del primer y último día del puente, aunque no bajará en ningún caso del 85 o el 90%.

El hecho de que las estaciones de esquí de la provincia no hayan podido abrir hasta el momento sus instalaciones para la práctica del deporte blanco –aunque alguna de ellas lo haya hecho para el uso turístico, como es el caso de Pajares–, ha provocado importantes pérdidas para estos complejos turísticos, que ya en 2006 vivieron una situación similar, al no poder comenzar la temporada hasta mediados del mes de diciembre.

Aún así, como es el caso de la comarca de Laciana, que por estas fechas en años anteriores se beneficiaba enormemente del turismo que acudía a la estación de esquí de Leitariegos, la falta de nieve no será un impedimento para que la mayor parte de los hoteles y centros de turismo rural de la comarca puedan colgar el cartel de completo.

Un ejemplo de la buena ocupación hotelera prevista para este puente son el Hotel La Brañina, de Villablino, los Centros de Turismo Rural La Bolera, de Robles de Laciana, El Mirador de Orallo, de Orallo, o la casa de turismo rural La Barcelonesa, en Caboalles de Abajo, que estarán completos durante los cuatro días que durará este puente. En el resto de la provincia, todo apunta a que la situación será muy similar, y se espera también una gran afluencia de turistas y por tanto, importantes ganancias.

Como se ve la variante de Pajares desde Asturias

Asturias espera impaciente la llegada de la Alta Velocidad ferroviaria, y cuando lo haga, se pasará una importante página en la historia de las comunicaciones regionales. Una vez que entre en en servicio la variante de Pajares, anunciada por el Gobierno de la nación para 2008, los trenes que unen el Principado con la Meseta dejarán de circular por un tramo legendario, un paso de montaña que constituyó todo un desafío en el momento de su construcción y que desde entonces ha sido uno de los trayectos más espectaculares a la hora de asomarse a la ventanilla del vagón.

Las dificultades siguen siendo las mismas, pero la manera de resolverlas es sustancialmente distinta. La creación de la nueva variante ferroviaria de Pajares es una obra mastodóntica, por la complicación que supone horadar la cordillera Cantábrica en un tramo que tendrá una longitud total de 49,7 kilómetros, atravesando zonas geológicas inestables y con alto riesgo de derrumbe, así como importantes bolsas de agua. Pero para ello se cuenta con potentes tuneladoras y pioneros sistemas de control que hacen que el trabajo, aunque arduo, no se parezca en absoluto al que desarrollaron los obreros que abrieron el paso a finales del siglo XIX.

Aquellos fueron años de pico, pala y dinamita para cubrir un trazado que ya había sido reclamado por Gaspar Melchor de Jovellanos a principios del siglo XIX, con el objetivo de unir los yacimientos mineros asturianos con Castilla. Y fue a mediados de siglo cuando Asturias, Galicia y León pugnaban por contar con un servicio de ferrocarril que rompiera con el aislamiento, especialmente en el Principado. Con este objetivo se creó la compañía del Noroeste, y los trabajos se pusieron en marcha en el año 1856, con la aprobación del proyecto para llevar el tren desde León hasta Galicia y Asturias, así como para crear una línea de comunicación a través de la Cordillera para llegar a la Meseta y el resto de España. Según consta en los archivos históricos, el día 30 de agosto de 1863 llegó a León la primera locomotora procedente de Palencia, un primer paso para desarrollar el tren hacia el noroeste de la cornisa cantábrica. En el año 1868 el servicio ferroviario sólo llegaba hasta la localidad de Brañuelas, en dirección a Galicia, mientras que en dirección a Asturias las vías se detenían en Pola de Gordón.

En esta época la Compañía del Noroeste sufrió dificultades económicas, y se construyó el tramo entre Gijón y Pola de Lena, a la espera de poder acometer el trayecto que debía unir Asturias y León a través de las montañas. Tras la quiebra de la compañía ferroviaria, el Gobierno realizó un importante esfuerzo por poner en marcha de nuevo los trabajos y evitar así que la comunicación quedara interrumpida. La explotación de las líneas salió a subasta, así como la ejecución de los tramos que faltaban. Así fue como una compañía de sociedades francesas se hizo cargo de la ejecución de las obras de Pajares en el año 1880. Los trabajos se adjudicaron por 190 millones de reales, unos 47,5 millones de pesetas de las de entonces. La construcción de esta parte del trazado, la que discurre por la montaña, duró cuatro años, hasta 1884. En ella intervinieron unos dos mil obreros, de los que trece perdieron la vida como consecuencia de desprendimientos y otros accidentes.

Estos trabajadores acondicionaron algo más de 49 kilómetros con multitud de vueltas y revueltas de vías para salvar una distancia que en línea recta apenas supera los 15 kilómetros, con un desnivel entre Busdongo (León) y Campomanes, en la parte asturiana, de 817 metros. El trazado está salpicado por sesenta y nueve túneles, todos ellos numerados y convenientemente «bautizados». Uno de los más famosos es el de «La Perruca», en la vertiente leonesa, de más de tres kilómetros de longitud. Para su construcción se vaciaron 78.000 metros cúbicos de tierra y piedras.

Finalmente, el tramo entró en funcionamiento el día 15 de agosto de 1884. Ese día circuló el primer convoy entre Asturias y León con unos pasajeros excepcionales: los reyes Alfonso XII y María Cristina y las infantas Isabel y Eulalia. Ya entonces los viajeros estaban muy preocupados por el ahorro de tiempo en los desplazamientos, que en este caso fue espectacular: el viaje entre Gijón y Madrid pasó de durar cuatro días en carruaje a tan sólo 20 horas en ferrocarril.

Ahora de nuevo espera un ahorro sustancial de tiempo, con la puesta en marcha de la Alta Velocidad entre Madrid y Valladolid y la entrada en funcionamiento hace dos semanas de los nuevos trenes que cubrirán en tramo del AVE hasta Asturias. Los tiempos se reducirán hasta poco más de cuatro horas de viaje entre Asturias y la capital española, un desplazamiento relámpago, comparado con el del siglo XIX. Hasta entonces, el viejo paso de Pajares seguirá siendo un tramo especial, un trazado de montaña para nostálgicos que ha marcado época en la historia de las comunicaciones regionales.

La Nueva España