lunes, 14 de mayo de 2007

Cientos de fieles honran a la Virgen de la Vega


Centenares de fieles participaron en la tarde de ayer en el rosario, novena y procesión de la Virgen de la Vega, con un recorrido que circundó el centenario santuario en el que se ha celebrado un novenario desde el pasado día cinco.

En estas últimas fechas, los sacerdotes de San Cristóbal de Entreviñas, Villafer, Matilla de Arzón, Villaquejida, Santa Coloma de las Carabias, Villamandos, Benavente, Bariones y Lordemanos, han oficiado las novenas, mientras que ayer se encargó el vicario de la Diócesis de León, Antonio Recio, de oficiar la santa misa en el santuario.

También destacó la presencia de fieles procedentes de otras localidades del sur de León, especialmente de Valencia de Don Juan y localidades del norte de Zamora, aunque muchos de ellos no pudieron entrar en el pequeño templo, que estaba totalmente abarrotado.

El recorrido procesional estuvo encabezado por la cruz que precedió a la imagen de la Virgen de la Vega durante todo el recorrido, efectuado en torno al santuario. La Virgen fue portada por numerosos fieles que se relevaban reiteradamente, como viene siendo habitual en esta celebración.

A continuación participaron en la procesión los diferentes párrocos de las localidades mencionadas, la alcaldesa de Cimanes de la Vega, María del Suceso Cadenas y autoridades entre las que destacaron miembros de varias cofradías invitadas al tradicional acto incluido en la programación general y que concluye hoy con la celebración de una misa en memoria de todos los difuntos.

El fuerte viento condicionó la instalación de diferentes puestos junto a la explanada del santuario, que no influyeron negativamente en el ánimo de los asistentes. Para los más pequeños se instalaron diferentes atracciones y puestos de golosinas, además de los dedicados la venta de avellanas.

Fuente: La Crónica de León

Lois, un pueblo de interes cultural


«Queremos que la gente sepa 'todo lo que hay' en Lois, que conozca nuestra historia y nuestro rico patrimonio, que va mucho más allá de la cátedra y la catedral, por más que estos dos lugares sean una parte importante de nuestros atractivos turísticos».

Los miembros de la Junta Vecinal de Lois que encabeza Muñiz (y que el día 27 abandonan sus cargos) lo tienen muy claro, quieren hacer de Lois un lugar especial y diferente, que haga honor a su condición de Conjunto de Interés Cultural que ostenta desde el año 1994.

La Junta Vecinal de Lois, principal valedora de la gran mayoría de estos cambios, tiene una curiosa y eficaz manera de trabajar. «Nosotros siempre tenemos en el cajón 5 ó 6 proyectos de diferentes presupuestos y en cuanto aparece un duro volando, o varios miles de euros, siempre tenemos algo que se acomode a lo que nos ofrecen».

Así se arreglaron las calles y se restauraron algunos edificios como la vieja escuela —el mayor orgullo del presidente de la Junta Vecinal que no en vano fue maestro— o la ejemplar obra del soterramiento de todos los cables. Bien es cierto que en esta última obra chocaron con el poder de Telefónica, que se ha negado a soterrar los suyos «porque hay muy pocas líneas» y el negocio es el negocio.

Este fin de semana han dado un nuevo paso en la misma dirección con la colocación en ocho edificios emblemáticos de la localidad de unos artísticos paneles informativos en los que figura la historia del edificio, viejas fotografías, la historia de los personajes ilustres vinculados al lugar y otros datos de interés. «La suma de sus historias conforma buena parte de la Historia del pueblo, que es muy rica».

Son los lugares 'historiados' la cátedra y la catedral, cómo no, pero también la casa del humo, la casa solariega de los Álvarez de Acebedo, la casa de los Reyero, la fábrica de la luz, el solar de los Álvarez, el palacio de los Castañones y la vieja escuela de primeras letras.

Así se puede saber, mientras se pasea por las calles leyendo los carteles, que la famosa cátedra nace cumpliendo la voluntad testamentaria de Jerónimo Rodríguez Castañón, capellán de Reyes Nuevos de Toledo, donde falleció en 1742 y manifestaba el deseo de «fundar un estudio de Gramática en Lois, donde reciban enseñanza gratuita los muchachos de este pueblo y Maraña».

También hubo, en este lugar de latines, obispos, militares de alta graduación, un mayorazgo de gran influencia... y también está el entrañable Noris, último habitante (con su perra Sola) de la casa del humo, un claro ejemplo de la arquitectura popular.

Fuente: La Crónica de León

De las once carreteras que nos unen con Asturias, solo cinco estan abiertas


Mientras los gobiernos autonómicos de Asturias y Castilla y León 'rivalizan' en demostrar que son los que más y mejor invierten en las carreteras que deben unir en este caso al Principado con la provincia leonesa, lo cierto es que en muchos de los casos, casi la mitad, las conexiones posibles no se han desarrollado en modo alguno. Esta situación hace que a día de hoy existan numerosas carreteras que avanzan bien por la vertiente leonesa o por la asturiana y del otro lado se encuentran con que la carretera no continúa y en el mejor de los casos hay un camino de cabras.
De hecho, entre los once puntos de conexión posible a través de puertos de montaña que franquean la Cordillera Cantábrica, un total de cinco, casi la mitad exacta, no tienen continuidad por alguna de las dos vertientes de la montaña, siempre teniendo en cuenta, por supuesto, la titularidad de las carreteras no nacionales, que son propiedad del Estado.

Estos cinco 'callejones sin salida' se sitúan desde el lado leonés en las carreteras LE-321, en concreto en el puerto de Vegarada; en la P01 asturiana, que llega a la frontera leonesa cerca del puerto de Tarna desde Beleño; en la LE-312, en el puerto de Piedrafita; en la LE-482, en el puerto de La Cubilla; y finalmente, en la LE-481, que no queda a la altura de ningún paso de puerto concreto.

En el recuento de cuál es la vertiente que menos cuidado ha tenido para dar continuidad al esfuerzo del otro lado por establecer una comunicación decente por carretera, lo cierto es que el lado leonés sale algo peor parado. Y es que en cuatro de los cinco casos mencionados es en el lado leonés donde no existe la carretera que sí hay en Asturias, con la única excepción de Piedrafita, donde no existe vía de comunicación alguna para tráfico rodado ni desde el municipio leonés de Cármenes ni desde el asturiano de Aller. En el saldo negativo del Principado se suman dos casos, este mencionado de Piedrafita y otro en el puerto de Vegarada.

El caso más referido de todos es el mencionado de Piedrafita, aparte de porque se da el hecho de que ni unas ni otras autoridades hacen mucho por atender las viejas reclamaciones de los municipios de ambos lados de la Cordillera Cantábrica en este punto.

Es acaso más curioso que en este momento la Junta de Castilla y León esté en plena ejecución de la mejora de la mitad de esta carretera, que se ha redenominado como LE-315, la conocida como León-Collanzo, y pese a actuar en el tramo entre Matallana de Torío y Piedrafita sólo contemple llegar hasta Piedrafita pueblo, dejando los cerca de siete kilómetros que quedan hasta lo alto de puerto tal y como están a día de hoy: como una pista forestal, y no de las mejores.

Fuentes de la Consejería de Fomento certifican que no se acometerá la construcción de nueva carretera en este último tramo y no se hará porque «sería inútil, ya que del lado asturiano tampoco hay ninguna carretera, por lo que se realizaría el esfuerzo para nada, para al final seguir sin poder comunicar con Asturias». Y ciertamente, la vía en Asturias también dista mucho de existir.

De todos modos, la de la carretera León-Collanzo también es una excepción en el sentido en que al menos la Administración sí ejecuta una ambiciosa mejora con cargo a los fondos del Plan del Carbón, que en este caso afectará a los 23 kilómetros que separan Matallana con el mencionado pueblo de Piedrafita, y no al puerto, como en varias ocasiones se ha reflejado tanto en la documentación informativa de la propia Consejería como incluso llegó a pasar en el propio Boletín Oficial de Castilla y León (BOCyL). La inversión se eleva a 7,8 millones en este caso.

Este dinero sería solamente un 20%, una quinta parte, del que la Consejería de Fomento que dirige el leonés Antonio Silván asegura estar destinando o haber destinado en los últimos cuatro años a las conexiones por carretera con la Comunidad vecina del norte, y cuyo montante total arroja la cifra de 38,5 millones de euros.

En la lista oficial facilitada por fuentes oficiales de este departamento de la Junta de Castilla y León aparecen inversiones que van desde los casi siete millones de euros de la carretera que une Boñar con el puerto de San Isidro (aunque esta obra concluyó ya en un lejano 2002) hasta los 900.000 euros de la reforma de la carretera LE-333, de Puebla de Lillo al puerto de Tarna pasando por el de Las Señales, proyecto este que acaba de conseguir la declaración de impacto ambiental para continuar adelante.

En medio quedan, aparte de estos tres ya mencionadas, otros seis proyectos de otros tantos tramos de carreteras. Según la propia Consejería, en ejecución se encuentran la C-635 entre el embalse de Riaño y el puerto de Tarna, mientras que en 2004 habrían culminado los casos de la C-626 de Villablino al puerto de Cerredo, la LE-495 de Piedrafita de Babia al puerto de Somiedo y la LE-497 de Caboalles de Abajo al puerto de Leitariegos.

La lista la cierran la LE-481 desde Puente Orugo al puerto de Ventana, culminada en 2006, y se incluye también el caso aunque muy lejano de la frontera asturiana de la C-631 de Ponferrada a Cubillos.

Por su parte, una lista no menos extensa airean desde el Gobierno regional de Asturias, formada por hasta diez proyectos de reformas de carreteras comunes con León, pero matizando que en algunos casos se trata de obras de la pasada legislatura y además sin cuantificar económicamente. Así, incluyen dos puntos de la pretendida futura autovía La Espina-Ponferrada, entre ellos el túnel de Rañadoiro, mientras hasta el puerto de Leitariegos por la AS-213 se registra el tramo desde Cangas de Narcea.

A través del valle de Somiedo (AS-213), el Principado incluye el tramo Belmonte-Aguasmestas y Aguasmestas-Pola de Somiedo, mientras por el de San Isidro y el eje del concejo de Aller (AS-112) incluyen tres iniciativas, que se resumen en los tramos Moreda-Corigos, que finalizará este año, Corigos-Cabañaquinta, que está pendiente de inicio, y Cabañaquinta-puerto de San Isidro, que finalizó hace más de tres años.

Por último, en la AS-17, la conexión por el puerto de Tarna y el eje del Nalón, se incluye el proyecto de mejora del tramo Laviana-Campo de Caso, también del pasado mandato, y el de Campo Caso-puerto de Tarna, esperando fondos mineros.

Fuente: La Crónica de León

domingo, 13 de mayo de 2007

En San Isidoro concluyen las jornadas sobre "hablar y escribir bien"


Las jornadas 'Escribir bien para leer mejor' que se han venido desarrollando en la Casa de Espiritualidad de la Real Colegiata de San Isidoro por iniciativa de la Fundación Santa María y a las que han asistido cerca de un centenar de profesionales concluyeron ayer con una conferencia a cargo del escritor vallisoletano Gustavo Martín Garzo y la celebración de una mesa redonda en la que participaron cuatro escritores muy vinculados a la literatura infantil y juvenil, evento del que se informa en estas mismas páginas.

José Luis Cortés, en representación de la entidad organizadora de las jornadas, la editorial SM, se encargó de presentar al escritor pucelano Gustavo Martín Garzo, al que definió como un «tallerista de sentimientos» y un «permanente defensor con hechos y palabras de la literatura infantil y juvenil».

El autor de 'El lenguaje de las fuentes', con el que ganó el Premio Nacional de Narrativa, comenzó su intervención recordando su estrecho vínculo con León, gracias a que su madre era de esta tierra y a que su abuelo poseía un hotel muy cerca de la Catedral donde pasó algunos de los mejores ratos de su infancia. Además, el primer premio importante de su carrera de escritor lo recibió en León, el Emilio Hurtado, en cuyo jurado estaban nombres relevantes de la literatura leonesa como Gamoneda, Merino o Mateo Díez.

A Martín Garzo le parece novedosa la propuesta de la editorial SM para estas jornadas «porque lo habitual es hablar de la lectura, pero resulta menos frecuente preguntar a un escritor lo que representa para él la escritura».

El autor de 'Las historias de Marta y Fernando' parte de la base de que para ser escritor «hay que haber leído obligatoriamente y de hecho el primer consejo que puedes dar a alguien que quiera escribir es que lea todo lo que caiga en sus manos». Sin embargo, reconoce que la escritura es «otro grado más» y resulta interesante establecer la diferencia entre la palabra escrita y la palabra dicha. «Escribir no es distinto a hablar, pero se trata de hablar de una manera muy especial.

Yo creo que hay ciertos momentos en la vida en que realmente logramos hablar de verdad, es decir logramos contar lo que de alguna forma nos está sucediendo, pero uno de los grandes problemas que tenemos es cómo llevar nuestra propia experiencia al lenguaje».

Martín Garzo reconoce que normalmente se empieza a escribir en la adolescencia. A su jucio la explicación es que normalmente al adolescente «le faltan palabras para contar lo que le sucede y precisamente de esa limitación surge la necesidad de escribir, como una manera de conquistar esas palabras que todavía no tiene», asegura.

Para el autor de 'El cuarto de al lado' la escritura tiene también muchísimo que ver con esas palabras que somos capaces de decir en los momentos especiales, cuando encontramos a un interlocutor con el que nos sentimos escuchados de verdad. «Esos instantes son muy creativos porque uno dice cosas que ni siquiera sospechaba que podría decir.

Pero la vida no siempre nos da esa opción de tener delante a alguien que abre ese espacio para que nosotros podamos hablar de verdad. En ausencia de ese interlocutor ideal surge la escritura como una forma de encontrarle de alguna manera, de hablar con alguien que no está y que muchas veces ni siquiera sabemos quién es, de hablar con los desaparecidos, incluso la escritura nos permite hablar con los muertos».

A la pregunta de si el escritor escribe para él o pensando en sus potenciales lectores, Martín Garzo opina que «en los lectores piensas después, pero yo tampoco diría que piensas en ti mismo. Tú quieres decir algo y por eso te pones a escribir, pero ese algo no tiene porque pertenecerte a ti exactamente, porque de alguna manera escribir es encontrar cosas.

Muchas veces ni siquiera sé el libro que estoy escribiendo», confiesa Garzo, para quien el éxito comercial o el reconocimiento crítico no son tan importantes para un escritor como el encuentro con sus lectores, «el sentir que tiene lectores, es decir que hay gente a la que sus libros le importan y son importantes para él. Esto es fundamental porque tienes la sensación de haber logrado lo que querías.

La escritura es un trabajo solitario y el momento en que entregas tu libro es una prueba de verdad, ver hasta qué punto eso que has escrito existe realmente y no sólo está en tu imaginación sino que es real y por lo tanto alguien puede recibirlo. Cuando esto se produce evidentemente te provoca una enorme satisfacción porque en ese momento es como que dejas de ser un loco en el sentido de que tu delirio ya no es tal delirio sino que es algo que puedes ya compartir con el otro», concluye Martín Garzo.